actividades: escalada, senderismo y cañones
tiempo: 4 días
personas: 2
Lo primero era elegir que queríamos hacer y eso eran muchas cosas. Además había que saber por donde moverse y con recursos y presupuesto limitados.
La zona que elegimos: los valles de Canfranc y Formigal*. Nos hicimos con los tres mapas que íbamos a utilizar a escala 1:25.000: Formigal (hoja 145-I), Sallent de Gállego (hoja 145-II) y Panticosa (hoja 145-IV).
Día 1 (27.06.06). Salimos de Madrid
* a Zaragoza
* en bus (12€). A las 5 de la mañana tenemos que ir andado desde la estación de buses
* a la de tren
* (unos 20 minutos); donde nos espera una larga cabezada antes de que salga nuestro tren . Tras unos sueños entrecortados e incómodos en la estación de Delicias cogemos el regional que va a Canfranc (10,9€ -20% con carne joven). El viaje en el regional es lento pero el paisaje va mejorando por momentos. Podemos observar varias zonas de escalada a través de los cristales del tren. Hace muchas paradas (casi demasiadas).
A las 11:45 estamos en Canfranc estación. El suelo está mojado, ha llovido por la mañana. La estación
* sigue parada en

el tiempo, con los cristales rotos y abandonada es como todo se hubiese detenido; pero por suerte han empezado algunos trabajos para rehabilitarla en un ala del edificio principal. Antes de lanzarnos a la aventura convenía recoger información y víveres. El ayuntamiento y la oficina de información está a pocos metros y hay varias tiendas de alimentación en la calle principalAbastecidos nos dirigimos hacia el norte, hacia el Coll de Ladrones
*. Por suerte, todo parece estar a salvo de la edificación y la masificación; no ha cambiado mucho en 4 años.
Salimos del pueblo y pasamos por encima de la entrada al derrumbado túnel ferroviario.
En vez de dirigirnos al Col vamos directamente hacia la pared principal donde se supone que están las vías de escalada. El equipo pesa demasiado (tengo la sensación de que van a ser marchas extremadamente duras). Intentamos acercarnos por el camino que va a Candanchú y luego acceder a la base de la pared, la vegetación y la inclinación no nos dejan, mucho peso. Volvemos sobre los pasos y cogemos el GRque sube al Coll (evitamos el camino para coches).
Antes de subir la ultima rampa al collado hay un camino que se desvía a la izquierda, hacia la pared. Un cartel informativo, habla de las vías (dificultad y por donde suben por la pared); son vías muy largas hasta de 90 m; pero bien equipadas.
-> Buitres (V+): tiene alguna aderencia y alguna chapa larga, dura para escalar completa: muy incomoda de asegurar desde mitad de pared.
-> Fisura del techo (V+): vía larga y sencilla, 3 largos lo que obliga a asegurar desde, mitad de la pared. La segunda reunión es una repisa ancha y muy bien equipada para asegurar desde alli.
Es medio día, nos ponemos a escalar. Durante toda la mañana ha hecho bastante viento y con nubes amenazadoras de lluvia; tengo miedo de que nos pille en la pared. Aprovechando un momento que estamos abajo, desmontamos todo y decidimos subir todo el equipo al Coll. Dejamos los macutos ocultos y con el equipo hacemos rápel hasta la base de la pared (las vías acaban a escasos dos metros por debajo del murete sur del Coll, sobre una superficie muy poco inclinada). Continuamos haciendo vías de varios largos, son fáciles y llevamos un macutillo. A veces estamos colgados durante mucho tiempo asegurando al otro o subiendo el macuto en posiciones muy poco cómodas. Durante toda la tarde hemos estado escalando y ha podido llover pero solo han caído un par de gotas. La luz se está yendo son las 8 y lo dejamos, aún no hemos comido. Estábamos tan entusiasmados que no lo hemos notado. A mi me ha gustado la experiencia de escalar varios largos. Mi compañera no tanto, hubiera preferido escalar más y hacer menos esfuerzos en asegurar a media pared. En la esquina sur-este del Coll (fuera de los edificios principales, encima de la muralla) encontramos una habitación resguardada por 3 paredes: un buen sitio para dormir. Mañana toca andar todo el canal de Izas, va a ser muy duro el equipo de escalada es demasiado (hasta hemos sopesado bajar a Canfranc y mandárnoslo por correo).
Día 2 (28.06.06). Amanece en el Coll de ladrones, se ve todo Canfranc y el valle, es muy cerrado. Hay que darse prisa para aprovechar la sombra que nos proporcionen las paredes del valle de Izas.
La primera parte del viaje es dura, hay bastante pendiente en muchas partes del camino pero refrescante; andamos entre abundante vegetación y entre sombras. Hay lirios y pequeñas flores malva. Poco a poco nos acercamos a una cascada, hay que subir hasta ella. Allí comienza el valle glaciar (dejamos a tras, el valle que ha escavado el río). Entramos en un mundo diferente, allí desaparecen los árboles, solo hay pastos y un gran vallen en forma de “u”. El sol llega a todo el valle, vamos a pasar mucho calor y ya estamos sudando por los macutos (cada uno lleva el suyo y otro adicional con equipo). Sobre el plano todo está claro, hay una pequeña casa de pastoreo a mitad del valle.
Hacemos dos o tres paradas antes de llegar al refugio, el sol cae con dureza, pero de vez en cuando una brisa nos refresca.
Se nos ha acabado el agua que llevábamos de Canfranc, empezamos a rellenar las cantimploras de los arroyos (los que caen de las paredes laterales, donde es menos probable que el ganado haya llegado). La caseta es una estancia con dos habitaciones (la del ganado y la de las personas). Seguimos. Ha aparecido alguna nube, tengo miedo que detrás de las paredes septentrionales haya muchas más que vengan hacia nosotros. Después de un rato se confirma mi temor, en cielo se está cubriendo, quizá solo sea como ayer que no llegó a llover. Nos acercamos al circo. Hemos perdido el rastro del GR, pero sabemos hacia donde tenemos que ir (hacia el final del circo de momento).
Cae una gota, dos, tres, … no estamos siguiendo camino y estamos entre el río y una pendiente pronunciada. Nos apresuramos a subir para buscar una superficie con una inclinación que permita poner la tienda. 50 metros más arriba es posible ponerla, ya está lloviznando tiramos los macutos al suelo, sacamos la tienda y cubrimos todo con el doble techo de la tienda (por suerte esa tienda se puede montar desde debajo del doble techo lo que nos permite que no se moje nada. Cuando los palos están montados ya llueve (gotas gordas y muchas) solo queda asegurar la tienda con piquetas y montar la cubeta. Yo salgo a clavar piquetas mi compañera monta la cubeta. Estoy fuera y ya no son gotas empieza a ser granizo.
Clavo lo fundamental y me meto dentro; reorganizamos los macutos y nos metemos en la cubeta; sigue habiendo pendiente y poco a poco resbalábamos hacia abajo en la tienda, cada cierto tiempo hay que estar subiendo un poco. En 15 minutos el suelo fuera está blanco. Ahora llueve. Han pasado 3 horas de lluvia, hemos comido, revisado los mapas, descansado y cabeceado. Para y vuelve a llover a los pocos minutos, en algún momento habrá que atreverse a salir…
Volvemos a la aventura, recogemos todo rápidamente y marchamos el torrente de enfrente está bajando un caudal totalmente marrón (como si fuera chocolate). Seguimos y entramos en el circo; en el cielo se suceden claros y nubes, por lo menos ahora la superficie es llana y podríamos montar la tienda más facilmente (ya hemos entrenado). En el collado que suponemos que da a Formigal divisamos algo (puede ser una torre del telesilla que baja al otro valle, lo comprobamos con el zoom de la cámara). Aunque el plan original era dirigirse a Tramacastilla de Tena
* directamente cruzando un poco más al sur el collado, no me quiero arriesgar a que nos vuelva a sorprender la tormenta, iremos a Formigal
*.
No encontramos el
GR pero intuimos los últimos 300m del camino arriba en el collado. Con esa referencia fijamos unos cuantas etapas para llegar allí haciendo descansos. Había mucha pendiente y sin sendero. Tuvimos que hacer el ascenso en 4 etapas. Cuando llegamos al collado estábamos exhaustos
y el cielo estaba apunto de descargar; paramos a comer algo (solo 5 minutos).
El valle que ahora veíamos, era menos largo que el de Izas, además todo el valle del Tena es más abierto que el de Canfranc y la luz dura más. En invierno era una estación de ski. Había remontes y estaba salpicado por 4 o 5 casas; debíamos llegar a una de ellas antes de que empezara a llover allí ya estaríamos seguros.
Comenzamos a bajar, no sabíamos si era más dura la subida al collado o descender reteniendo la caída con todo el equipo. Cuando llegamos a la primera casa que nos hubiera servido, solo chispeaba, y tenía la intuición de que no pasaría de eso. Arriesgamos y nos dirigimos hacia los edificios de la estación invernal serían 25 minutos más. Cuando llegamos había hombres realizando trabajos de rehabilitación y reforma en la estación. Descansamos y observamos a nuestro alrededor, se había acabado el miedo a la tormenta; Formigal estaba a 3 o 4 kilómetros abajo en el valle, uno de los camioneros de las obras nos ofreció bajarnos, aún así decidimos acabar por nuestro pie en Formigal* (como íbamos a llegar hasta Tramacastilla es otra aventura que nos plantearíamos cuando llegáramos al fondo del valle). La bajada se hizo eterna, estábamos muy cansado; conseguimos llegar a una estación de servicio al lado de la carretera del valle. Compramos unas botellas de aquarius y fuimos hasta la carretera para hacer autostop. El segundo coche que pasó. Un range rover verde paró (era las 7 de la tarde). Un chico y una chica jóvenes nos pararon, iban a Sandinés (a 2 kilómetros de Tramacastilla*). Tenían una tienda de deportes en Formigal (gracias a los dos).
Desde allí llegamos a Tramacastilla* (son pueblecitos con casas de piedra y pequeños, con todo muy cuidado: una maravilla). Vimos una pequeña urbanización de chales (todos cerrados); uno de los jardines nos serviría para dormir. En el pueblo localizamos la empresa que mañana nos llevaría a hacer barrancos (Gorgol), dejamos todo preparado y en la plaza descansamos lo que quedó de tarde. Y a las 9 volvimos al jardín donde pasamos la noche. Para cenar, un sobre de tallarines y embutido.
El día más duro había acabado.
Día 3 (29.06.06). Hoy es un buen día, vamos a hacer por primera vez cañones. Recogemos todo y después de pasar por la plaza para comprar el desayuno, vamos donde hemos quedado con la gente de
Gorgol. Nos dejan guardar los macutos en el almacén y nos proveen de neoprenos, casco y botas. Como hemos ido andando son ellos los que nos llevan en su furgonetilla hasta el Souessoue
* (situado en Francia a unos 40 kilómetros de Tramacastilla
* -48€ persona-). Nuestros guías todo unos personajes: Chencho y Cesar.
Antes de empezar el barranco hay que andar una marcha para llegar al comienzo. Un ascenso por una pista para vehículos y luego seguir un sendero por un precipicio con una barandilla hecha con un cable de acero. Las vistas increíbles, todo parece un vergel y está cubierto de una frondosa vegetación.

Cuando llegamos al comienzo nos ponemos los neoprenos, cascos y botas. Bajamos hasta el cauce, el agua parece fría, da cosa meterse. Hay que hacerlo. Te metes y esperas a que el traje empiece a calar, no lo hace, tarda demasiado, notas lago frio pero no mucho. Te empiezas a moverte, yendo por el cauce, subiendo por piedras; el primer salto: un poco de impresión (solo 4 metros), la gente salta; si ellos pueden tú también, hay que caer en medio de la poza pero con cuidado para no saltar demasiado ya que hay un tronco atravesado. Saltas, tardas más de lo que crees en tocar el agua. Cuando entras aguantas la respiración tardas un poquillo en volver a la superficie y flotas como una bolla por el neopreno, la sensación… increíble. Se suceden los saltos y toboganes dignos de parque de atracciones.
Algún salto más alto (hasta 6 metros), cascadas en las cuales te puedes esconder detrás del agua, y un
salto más técnico en el que te tienes que dejar deslizar por la pared lateral hasta caer a la poza, y un par de rapel’s (inclreíble lo que resbala la cuerda). Son 3 horas de barranco increíbles. Se han pasado voladas. La foto con todo el grupo y volvemos a casa. Gracias a los especialistas que han hecho que el descenso sea una locura divertidísima. Solo añadir que como empresa de guías son muy serios, e incluyen todo el material necesario para las actividades.
Esta tarde es la de descanso, el cuerpo tiene cansancio acumulado, comemos en un restaurante un bocadillo de chistorra por los pelos (son las 4). Pasamos la tarde por el pueblo, andando y viendolo. Y vamos a recoger un cd con las fotos del día. Hemos dejado los macutos ocultos para no tener que llevarlos acuestas (solo llevamos uno con las cosas importantes y de valor).
El día de mañana es el dedicado a la vuelta. En un bar del pueblo conocemos a un hombre que se ofrece a bajarnos mañana en furgoneta hasta Sabiñanigo* (quedamos con el a las 8 de la mañana en la carretera del valle y nos despedimos de él hasta mañana).
Volvemos a dormir donde la noche anterior, estamos muy cansadillos. Hay que descansar. No se porque la noche se me hace intranquila, me despierto un par de veces, algún ruido, es el cansancio.
Día 4 (30.06.06). Nos levantamos a las 7, hay 2 kilómetros desde Tramacastilla* hasta el cruce con la carretera del valle donde hemos quedado. El camino pesa, son ya unos cuantos kilómetros andados y a mi compañera le cuesta el tramo, está un poco quemada. A las 8 estamos allí. Se retrasa un poco, pero llega a las 8:30. Subimos y vemos el paisaje desde el suelo de la caja de la furgoneta, vemos como las paredes del valle se van abriendo y poco a poco desaparecen, el paisaje se va haciendo más llano. Nos deja en la estación de tren y autobuses de Sabiñánigo*.
En un principio habíamos pensado pasar la mañana en Jaca* y luego volver a Zaragoza* en tren, pero estamos cansados. A mi compañera le interesa llegar un poco antes a Madrid y yo he decido abandonarla en Huesca* para ir a un pueblecito llamado Fonz a descansar el resto del fin de semana. Así, que directamente cogemos billetes a Zaragoza* él y yo a Huesca*, la visita a Jaca* quedará para otra aventura. Tenemos 2 horas, antes de salir, arreglamos por teléfono el cambió de billetes de autobús de Zaragoza* a Madrid*. Es una hora de viaje a Huesca*, casi no hablamos estamos cansados, dormitamos.
Allí* no hay mucho tiempo para despedirnos los autobuses salan casi inmediatamente, me ayuda a cambiar el equipo y mi macuto a mi autobús. “Nos vemos” y nos separamos.
[Gracias a todas las personas con las que me he topado en este viaje (tanto los que salen en el relato como los que no); y gracias a mi compañera por estar ahí en todo momento, feliz, enfadado, en momentos buenos y momentos malos.]

