Ya hace tres semanas que volví de Turquía, pero el querer hacer las cosas bien ha retrasado la publicación de las fotos y de la crónica del viaje. Ya poco a poco me voy adaptando a trabajar con la fotografía digital (podeis pinchar en cualquiera de las imágenes para ir a la galería).
Espero que podáis disfrutar de estas imágenes y y os hagáis una idea de lo que fue el viaje; aún así lo mejor va a ser que lo viváis vosotros mismos.
Por hacer un breve resumén, todo comenzó el 29 de Agosto cuando aterrizamos en Estambul. Pasamos los 3 primeros días visitando la capital de Turquía, conociendo sus rincones, mezquitas, bazares; visitamos un Haman (para probar los baños turcos), comimos kebap’s y toda la cocina tradicional que se nos puso a tiro (hay que destacar los hojaldritos para acompañar el té). Además pudimos ver los bailes tradicionales y recorrer una parte del Bósforo.
Después, el largo viaje a la Capadocia a lomos de ‘Oto’ (nuestro ford Focus de alquiler que se comportó como un campeón después de los 2.300 kms que le metimos). He de decir que la Capadociá es lo que más me sorprendió del viaje; no esperaba unos paisajes tan impresionates. Los valles de colores (rojo, rosa, amarillo, …) con sus formas caprichosas, las chimeneas de hadas, las casas excavadas en la roca, las ciudades subterraneas con más de 7.000 habitaciones. En resumén, otro mundo. Además coincidimos en nuestro hotel (Monastery Cave Hotel en Mustafaphasa, posiblemente de los lugares más acogedores donde me he albergado) con otros dos españoles con los que compartimos nuestras rutas y excursiones durante unos días.
Finalmente, dimos un pequeño rodeo para llegar a Pamukale (una antigua ciudad romana muy cerca del Mediterraneo, que se ha hecho famosa por sus termas y terrazas calizas formadas por el paso del agua). Aunque sólo estuvimos unas horas, disfrutamos de las vistas, ciudad y agua.
Después la vuelta a Estambul (un poco in-extremis conduciendo 650 kms de noche y llegando a las 2 de la mañana). El último día consistió en disfrutar de Estambul mucho más relajados, regatear en los bazares y quedar con los chicos que habíamos conocido en Capadocia para celebrar el final del viaje.
Y así acabó, ahora ya estamos pensando en el siguiente viaje… ¿Jordania quizás?
Presentación de las fotos:


























